¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

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Merci, thank you, grazie, danke, obrigado, arigato… da igual el idioma o la lengua en la que se utilice, siempre se presentará a nuestros oídos como una de las palabras más ricas, mágicas y poderosas; otra cosa es el significado, interpretación o valor que tenga para cualquiera de nosotros cuando atraviesa la barrera de nuestros sentidos.

De tal manera que podemos pasar de personas que la utilicen muchísimo, integrándola en cada detalle de sus vidas a otras que la utilicen escasamente o en ocasiones donde la vida les ofrece algo excepcional o que esperan con mucho deseo, ya que entienden que, por ejemplo; si pagan por un servicio, se sienten con derecho a él o si el pago se realiza en forma de lazo de consanguinidad (soy tu padre, madre, hermano, primo, abuelo…) o de pareja no hay espacio para el agradecimiento, ya que, simplemente, es lo que corresponde hacer, sin más. De lo cual no se les puede culpar porque, al igual que con muchas cosas de la vida, sólo es posible que incorporemos cambios cuando los entendemos y creemos en ellos, correspondiendo al camino personal de cada uno de nosotros.

Y es que agradecer es una de esas palabras que evitan que viajes con facilidad al futuro y al pasado, que te ayuda a estar aquí y ahora, a poner el foco y todos los sentidos en lo que la vida te está ofreciendo justo en este momento; a no distraerte con esos aspectos vacíos y materiales de nuestras vidas, a valorar esas cosas que solemos llamar «pequeñas», simplemente, porque tenemos la suerte de tenerlas continuamente, y a no tener que llegar a perderlas para ser conscientes de lo realmente afortunados que somos a pesar de esos pequeños problemas o ese ruido mental que nos atormenta cada día con la intención de perderlas de vista.

No cabe duda que cuando descubres el verdadero poder que supone incorporar el agradecimiento a tu día a día, tu vida cambia completamente.

En este sentido se convierte en una gran herramienta para el desarrollo individual y personal, pero considero que también posee un gran valor y poder de crecimiento a nivel social que, por desgracia, está dejando de valorarse y que pasa totalmente desapercibida. Expertos y no tan expertos nos recomiendan el agradecimiento para sentirnos mejor individualmente, pero nadie habla del poder transformador que tiene esta palabra para una sociedad que quiere avanzar y crecer.

Y es que cuando agradecemos el trabajo bien hecho, las buenas acciones, la dedicación e implicación no remunerada, la actitud, la buena educación o cualquier detalle que marque la diferencia para mejorar y crecer como sociedad, estamos dando «gasolina» a esa persona que en su mundo personal ha decidido desmarcarse de la apatía general y del «no se puede hacer nada» para seguir creyendo que todavía es posible hacer las cosas bien.

Un «gracias» por este servicio, por esta maravillosa comida que has preparado, por tu dedicación, por tu tiempo, por este detalle que has tenido, por cuidarme,  por tratarme con respeto y cariño, por enseñarme o explicarme algo, por protegerme, por esforzarte en hacer bien tu trabajo, por tu actitud, por tu sonrisa, por tu atención, por tus buenos días, por tus disculpas, por tu conversación o, sencillamente, por estar ahí… da sentido a todo el esfuerzo realizado de esa persona que, en muchas ocasiones, siente ir contracorriente o es «raro» porque, realmente, se comporta como se debería hacer, aunque pocas personas lo hagan.

En definitiva, un «gracias» a tiempo fortalece esas conductas que de manera altruista llenan el mundo de luz e ilusión.

Entonces, ¿qué te parece si guardamos un puñado de «gracias» al día para aquellas personas que han elegido «sembrar» y marcar la diferencia en tu vida o en la vida de otras personas?

Sin duda, mi puñado de «gracias» de hoy va para esta profesión a la que tengo la suerte de pertenecer y para todos aquellos compañeros/as que con su esfuerzo, compromiso y dedicación nos recuerdan que, a pesar del ruido externo que siempre nos acompaña, seguiremos luchando, desde cada rinconcito de nuestras aulas, con nuestros errores y aciertos, con unas leyes u otras, por intentar influir positivamente en la construcción de una sociedad mejor.   

Gracias a toda la familia que hace posible la vida en los coles. 

¡Feliz Navidad!

Gracias por leer y compartir. Si te apetece dar tu opinión, ¡adelante!

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